Detrás de cada TDAH hay una persona, familias y mucho que comprender: la Diputación conoce de cerca el trabajo de APANDAH

Albacete, 22 de octubre de 2026.- Mesas con libros abiertos. Un examen de Matemáticas que preparar. Unas fracciones que dejan de resistirse. Docentes que acompañan, explican y vuelven a explicar las veces que haga falta. Y, detrás de cada pequeño avance, mucho más de lo que se ve: profesionales, familias, esfuerzo, paciencia y una asociación que lleva más de veinte años ayudando a que ningún niño o niña tenga que afrontar en soledad las dificultades asociadas al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Así es una tarde cualquiera en la sede de APANDAH en Albacete. Y así ha podido conocerla de cerca el diputado coordinador del Área Social de la Diputación de Albacete, José González, que, acompañado por Pepe y Teresa, dos profesionales del equipo provincial de Servicios Sociales, ha visitado las instalaciones de esta entidad, en la calle Maestro Chicuelo II de la capital.

Allí, de la mano de su presidenta, María Guillomía Suárez, y de parte de su ‘equipazo’, ha recorrido las distintas aulas, ha conversado con el personal y las familias y se ha interesado por el trabajo que realizan los niños y niñas, que han seguido con sus deberes, sus apuntes y sus exámenes en el transcurso de la visita.

Una jornada de acercamiento al funcionamiento cotidiano de un recurso
especializado que cobra especial significado a las puertas del 27 de octubre, Día Nacional del TDAH, que este año se conmemora bajo el lema ‘Una realidad en nuestra sociedad’, con la campaña #TDAHesRealidad.

Mucho más que ayudar con los deberes

Durante el recorrido, José González, que también es maestro, ha podido comprobar cómo se organizan las sesiones de apoyo en pequeños grupos y cómo la atención educativa se combina con otras intervenciones dirigidas al desarrollo emocional, las habilidades sociales y la autonomía personal.

Entre ejercicios, apuntes y preparativos para los exámenes, el diputado se ha interesado por la experiencia de los y las menores y por la ayuda que encuentran en APANDAH para afrontar sus tareas escolares.

Pero, si algo ha puesto de manifiesto la visita, es que el trabajo de esta asociación no empieza ni termina en las notas de un examen.

Porque el TDAH no es simplemente una cuestión de concentración, de inquietud o de rendimiento académico. Es un trastorno del neurodesarrollo que puede afectar a la organización, la regulación emocional, el control de los impulsos y las relaciones personales. Y comprenderlo resulta fundamental para ofrecer respuestas adecuadas, tanto en las aulas como en los hogares y en el conjunto de la sociedad.

Precisamente, una de las conversaciones más significativas surgía al escuchar la experiencia de Marisa, madre (y ahora parte del equipo) que explicaba cómo llegó a la asociación sin saber muy bien qué significaba el diagnóstico de su hijo ni cómo afrontar determinadas situaciones familiares.

Con el tiempo, y gracias al acompañamiento recibido, ha encontrado herramientas para comprenderlo mejor y ayudarlo a desarrollarse. Y ha resumido lo verdaderamente importante con una frase tan sencilla como reveladora: “Es un niño feliz”.

Una reflexión que sitúa en el centro el verdadero alcance de estos recursos: no sólo mejorar las oportunidades educativas, sino contribuir al bienestar de las personas, a su autoestima, a la convivencia familiar y a su plena inclusión.

Una asociación que nació de las familias y sigue creciendo con ellas
Fundada en 2005 por un grupo de madres y padres que necesitaban respuestas especializadas para sus hijos e hijas, APANDAH se ha consolidado como una entidad de referencia provincial en la atención al TDAH y otros trastornos asociados.

Actualmente, en torno a 220 menores reciben atención a través de la asociación, 212 de ellos residentes en la provincia de Albacete y otros ocho procedentes de municipios limítrofes de Cuenca.

Su actividad cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales de la psicología, la pedagogía, el trabajo social y otras especialidades, además de 16 personas voluntarias.

Como gran clave, su alcance va más allá de la capital. Durante la visita, sus responsables han explicado la labor que desarrollan en localidades como Munera, Hellín, Tobarra o Alpera, así como en Quintanar del Rey, en la provincia vecina.

Una presencia territorial que José González ha valorado especialmente por lo que supone para las familias poder acceder a recursos especializados sin necesidad de desplazarse siempre hasta Albacete.

La asociación ofrece reeducación psicopedagógica, refuerzo escolar, atención psicológica y social, talleres de habilidades sociales, actividades lúdico-deportivas y espacios de formación y apoyo mutuo para las familias.

Entre ellos destacan los encuentros de ‘Café Terapia’, concebidos para compartir experiencias y afrontar conjuntamente las dificultades del día a día. También mantiene una coordinación continuada con centros educativos y profesionales sanitarios, facilitando estrategias y adaptaciones que permiten responder mejor a las necesidades de cada menor.

Conocer el TDAH para dejar de juzgarlo

El Día Nacional del TDAH constituye una oportunidad para recordar que muchas de las dificultades que experimentan las personas con este trastorno siguen siendo malinterpretadas.

Detrás de etiquetas como ‘vago-a’, ‘despistado’-a, ‘revoltos-a’ o hasta ‘maleducado-a’ puede haber necesidades que requieren comprensión, acompañamiento y una intervención especializada.

Por eso, la campaña de este año, impulsada por la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH), reivindica la importancia de llamar al TDAH por su nombre, reconocer su existencia y avanzar en el conocimiento social de sus características.

Una tarea en la que asociaciones como APANDAH desempeñan un papel esencial, tanto por la atención directa que ofrecen como por su trabajo de sensibilización y colaboración con familias, profesorado y profesionales de distintos ámbitos.

Una labor que contempla atención individualizada, orientación psicológica, entrenamiento en habilidades personales, actividades de formación y sensibilización, así como coordinación con los centros educativos para favorecer una respuesta adaptada a las necesidades de los menores.

La colaboración forma parte del trabajo ordinario de apoyo a las entidades sociales de la provincia y contribuye al desarrollo de recursos especializados para las personas con TDAH y sus familias.

Que ningún niño o niña tenga que sentir incomprensión

La visita ha permitido conocer no sólo las instalaciones y los programas, sino también la dimensión humana de una asociación que, desde hace más de dos décadas, acompaña a familias que muchas veces llegan buscando respuestas y encuentran, además, un espacio donde sentirse escuchadas y comprendidas.

Realidad que tiene mucho de aprendizaje compartido: el de los niños y niñas que descubren sus propias capacidades; el de familias que encuentran nuevas maneras de acompañarlos; y el de una sociedad que aún debe aprender a mirar la neurodiversidad sin prejuicios.

Al despedirse, José González ha felicitado personalmente a las responsables y profesionales de APANDAH por el trabajo que realizan. Porque, como recuerda la campaña de este 27 de octubre, el TDAH es una realidad en nuestra sociedad. Y conocerla, comprenderla y atenderla es también una forma de construir una provincia en la que todas las personas tengan su sitio.

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