
Albacete, 1 de octubre de 2026.- Hay muchas maneras de medir la vitalidad cultural de un territorio. Una de ellas podría ser ésta: reunir a cientos de personas en un teatro para hablar de libros. Para conversar sobre Homero y sobre las redes sociales, sobre clásicos escritos hace más de mil años y sobre algunos de los desafíos más urgentes del presente. Para escuchar música hecha poesía y formular preguntas. Y, finalmente, para hacer cola con un libro entre las manos esperando las palabras y la firma de su autora.
Eso es lo que ha ocurrido este jueves en el Teatro de la Paz de la Diputación, que se ha llenado para recibir por primera vez en Albacete a Irene Vallejo, una de las escritoras españolas con mayor proyección internacional y autora de (entre otras) El infinito en un junco, en un encuentro extraordinario impulsado por la institución provincial a través de su Servicio de Educación y Cultura, con la colaboración de Popular Libros y la Asociación Oh Poetry!.
Una tarde que ha tenido mucho de celebración, pero también de constatación: en la provincia de Albacete se lee, y se lee en compañía.
El diputado provincial de Educación y Cultura, Miguel Zamora, ha acompañado a Vallejo en una cita que ha reunido en el Teatro de la Paz a más de 600 personas (en su mayoría, mujeres), entre ellas miembros de una docena de clubes de lectura llegados desde diferentes puntos de la provincia, representación de un movimiento que se acerca ya a los 400 clubes y las casi 8.000 personas participantes.
Una realidad que Zamora ha situado mucho más allá del hecho estrictamente literario, reivindicando que estos clubes forman parte de “una actividad social importantísima para todos los municipios de la provincia de Albacete”.
Porque precisamente ahí está una de las líneas fundamentales del proyecto de promoción lectora de la Diputación: hacer de los libros una herramienta para crear comunidad y conseguir que el lugar donde alguien vive no determine sus posibilidades de acceder a la cultura.
El encuentro se ha enmarcado en los programas de promoción lectora que desarrolla la institución provincial y, especialmente, en una filosofía de trabajo que, además de llevar escritores y escritoras hasta los municipios y sus clubes de lectura, también en ocasiones ‘invierta esa dirección’, facilitando que lectores y lectoras de diferentes localidades vengan a Albacete a compartir una gran cita provincial con una autora de excepcional relevancia.
Irene Vallejo: “Estas redes realmente sostienen el futuro de la palabra”
Ha sido la propia Irene Vallejo quien, minutos antes de comenzar, ha puesto palabras al valor de esa labor muchas veces silenciosa.
La escritora se ha mostrado “emocionada” y “agradecida” por encontrarse directamente con quienes leen sus libros, consciente, ha explicado, de que la posibilidad de dedicarse profesionalmente a escribir es “un regalo” que le concede su público lector.
Pero Vallejo ha querido mirar mucho más allá de sí misma para reivindicar la importancia de los clubes de lectura precisamente en el momento actual.
Frente a una sociedad que ha descrito como enfrentada, dividida y polarizada, ha defendido estos espacios como lugares “seguros, pacíficos” en los que todavía son posibles “la discrepancia amable” y el respeto, y donde las personas continúan encontrándose alrededor de la palabra.
Una idea que ha expresado recurriendo a una de esas imágenes que atraviesan su obra: la palabra como hilo que une y “entreteje”.
Y ha agradecido expresamente “todo el esfuerzo” que existe detrás de los clubes de lectura y el trabajo de instituciones como la Diputación de Albacete, que “respalda, sostiene y organiza”, junto al de bibliotecas, bibliotecarios y bibliotecarias y entidades culturales. “Esas redes realmente sostienen el futuro de la palabra”, ha afirmado.
Una respuesta a quienes anuncian que ya no se lee
Vallejo ha definido encuentros como el celebrado en Albacete como auténticas “fiestas de la lectura”, necesarias también para contradecir con hechos a quienes sostienen que el hábito lector se está extinguiendo.
Y la imagen ofrecida este jueves por el Teatro de la Paz difícilmente podía ilustrarlo mejor.
La autora ha reivindicado la existencia de este “público vibrante” que continúa queriendo leer y compartir sus entusiasmos y ha dirigido especialmente la mirada hacia lo que sucede lejos de los grandes focos: en los pueblos, en las bibliotecas rurales y en esos pequeños lugares que raramente ocupan titulares pero que mantienen vivo un enorme patrimonio cultural y una esperanza de futuro.
Una reflexión especialmente significativa para una Diputación que ha situado precisamente la igualdad territorial en el acceso a la cultura entre los principios de su política cultural.
“Para toda la Diputación, pero también para toda la provincia, es un lujo tenerla entre nosotros”, ha señalado Miguel Zamora, agradeciendo la presencia de Vallejo y recordando que la institución lleva años haciendo posible el encuentro directo del público albacetense con grandes figuras de la literatura.
El diputado ha destacado que este trabajo forma parte de un “proyecto global de animación a la lectura” sostenido en el tiempo por el Servicio de Educación y Cultura de la institución provincial. Y el diseño del encuentro buscaba precisamente superar el formato tradicional de conferencia y generar conversación y participación directa del público. Y conversación, ha habido mucha.
De los clásicos al siglo XXI: “Nos ponen en contacto con lo esencialmente humano”
La periodista Paloma Gallego ha conducido esta cita en la que la palabra ha ido pasando del escenario al patio de butacas y viceversa, con el diálogo y las preguntas de lectores y lectoras como uno de sus grandes ingredientes, con Cipriano Játiva y María Moreno como moderadores.
El encuentro ha permitido entrar en la obra de Vallejo, en su particular manera de acercar el mundo clásico al presente y en una defensa de las humanidades especialmente pertinente en un momento en el que, como ella misma ha advertido, parecen estar permanentemente obligadas a justificar su utilidad.
La escritora ha reconocido que ese descrédito puede alejar los clásicos de muchas personas, presentándolos como difíciles, lejanos o excesivamente solemnes. Frente a ello, ha explicado que su literatura ha tratado siempre de acercarse al “corazón de la experiencia humana” que contienen aquellos textos.
Porque quienes vivieron hace siglos experimentaban, ha recordado, emociones reconocibles hoy: “miedos, ansiedades, amores, celos, pasiones, búsquedas, anhelos”.
Y de ahí ha lanzado una de las reflexiones más potentes de la tarde: si somos capaces de comprender e identificarnos con palabras escritas hace más de mil años por personas de otros lugares, culturas y civilizaciones, “¿cómo no vamos a ser capaces de comunicarnos y entendernos con nuestros contemporáneos?”.
Para Vallejo, la mitología y la literatura antigua permiten reencontrarse con “lo esencialmente humano”, algo especialmente necesario para romper las barreras y esos “telones de odio” que separan y que, ha advertido, encuentran con frecuencia en las redes sociales un territorio abonado para la hostilidad.
Así, entre análisis, recuerdos, reflexiones, preguntas y numerosos aplausos, el Teatro de la Paz ha demostrado durante varias horas que un libro puede ser también un lugar en el que encontrarse.
Una navaja para recordar por siempre su primera visita a Albacete
Miguel Zamora ha querido que Irene Vallejo se llevara también consigo un pequeño pedazo de la identidad de esta tierra y le ha entregado una navaja artesana típica de Albacete, recuerdo de la que ha sido su primera visita a la provincia.
La autora se ha mostrado especialmente entusiasmada por la acogida recibida y por el cariño que el público albacetense le ha trasladado desde su llegada, algo que ha tenido continuidad al término del acto durante el encuentro y la firma de ejemplares.
Una primera visita construida, precisamente, alrededor de aquello que ha convertido a Vallejo en una de las grandes voces contemporáneas en defensa de la lectura: personas, libros, conversación y comunidad.
Una tarde hecha posible entre muchas manos
La Diputación ha querido reconocer especialmente el trabajo colectivo que existe detrás de una convocatoria de estas características.
Junto a Miguel Zamora han estado profesionales del Servicio de Educación y Cultura de la Diputación, con su responsable, Mª Luisa Fajardo, al frente, así como el equipo de Popular Libros, parte esencial para hacer posible el encuentro y la firma de ejemplares.
También ha participado la ‘familia’ del Oh Poetry!, encabezada por Andrés García Cerdán, reforzando una colaboración que viene permitiendo sumar nuevos lenguajes, proyectos y miradas a la programación cultural y educativa de la institución provincial.
La enfermedad de María Rodés y la alerta roja por lluvias en el Levante que ha impedido el el desplazamiento de la guitarrista Isabelle Laudenbach han modificado a última hora la propuesta cultural inicialmente planteada para el acto, pero la música no ha faltado.
Carletti Porta y Curro Violero han tomado el relevo y han aportado a la velada su propuesta acústica, construida desde la complicidad entre el pop y el folk y con una importante dimensión de conversación con el público. Carletti Porta cuenta con dos LP publicados y ha colaborado con artistas como Leonor Watling, Alejandro Pelayo o Ricardo Lezón, mientras que Curro Violero es cantante, guitarrista y compositor, fundador de las bandas NORMAL y The Gafapasta.
Poesía para cerrar una celebración de la palabra
La recta final ha sumado todavía otra dimensión a la noche de la mano de Oh Poetry!.
Andrés García Cerdán ha protagonizado el bloque dedicado a los II Premios de la Crítica de Poesía de Castilla-La Mancha en una iniciativa nacida para reconocer y contribuir a difundir la creación poética vinculada a la región.
Y la propia Irene Vallejo ha recibido el II Premio de Honor Oh Poetry!, un reconocimiento a una trayectoria que ha logrado algo tan difícil como tender puentes entre el mundo clásico y nuestro presente, acercar las humanidades a públicos extraordinariamente diversos y convertir la historia de los libros en una historia capaz de emocionar a millones de personas.
Una distinción que ha puesto el broche a una tarde que ha tenido actuaciones, conversación, poesía, análisis, preguntas, reflexiones, muchos aplausos y, sobre todo, lectores y lectoras en una imagen con potencia máxima.
La de un Teatro de la Paz lleno de personas llegadas desde distintos puntos de Albacete para compartir cultura. La de bibliotecas y clubes que mantienen encendida la lectura durante todo el año en los pueblos. La de profesionales que hacen posible que los libros sigan viajando. Y la de una institución pública que entiende que democratizar la cultura no consiste únicamente en programarla, sino en acercarla, facilitar el acceso, crear vínculos y conseguir que llegue también allí donde hay una sola persona con ganas de leer, escuchar, preguntar o aprender.
Una filosofía que Irene Vallejo ha resumido esta tarde quizá mejor que nadie: mientras haya pueblos, bibliotecas y personas reuniéndose alrededor de los libros, el futuro de la palabra seguirá teniendo quien lo sostenga.

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